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Solo nos quedan tres años para salvar el planeta.





Hoy, cambian los patrones climáticos, se funden los polos, los ecosistemas terrestres y marinos sufren estrés, determinadas enfermedades expanden su área de influencia, los eventos extremos aumentan, (ciclones, huracanes, fuegos, sequías, inundaciones...) se incrementa la deforestación  y el nivel del mar... y, por el camino millones de personas y especies de todo tipo ven extraordinariamente limitadas sus oportunidades de sobrevivir. Solo nos quedan tres años para salvar el planeta...¡ Estamos hablando del fin del mundo ! ¡ Estamos hablando del fin de toda la vida, tal como la conocemos hoy en la Tierra ! Solo nos quedan tres años para salvar el planeta, para evitar la miseria generalizada y la pérdida catastrófica de biodiversidad. ¡ Tres años es muy poco tiempo ! Y
nosotros aquí como idiotas hablando de fútbol y de organizar un mundial. Y nosotros aquí a la hora de tomar decisiones sabias a largo plazo, instalando mega plantas de celulosa, matando abejas, plantando monocultivos de eucaliptus y soja transgénica, aplicando pesticidas, represando los ríos, contaminando y destruyendo hábitats de agua dulce... "


IDIOTA : La palabra idiota proviene del griego ἰδιώτης ( idi-o-te-s), para referirse a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, si no sólo de sus intereses privados. El vocablo idiota también es usado en latín, y significa "ignorante".


Hace veinticinco años, la Unión de Científicos Preocupados y más de 1700 científicos independientes, incluida la mayoría de los ganadores del premio Nobel en ciencias, redactaron la "Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad" de 1992. Estos profesionales preocupados pidieron a la humanidad que reduzca la destrucción ambiental y advirtieron que "se requiere un gran cambio en nuestra administración de la Tierra y la vida en ella, si se quiere evitar la gran miseria humana". En su manifiesto, demostraron que los humanos eran en un curso de colisión con el mundo natural. Expresaron su preocupación sobre el daño actual, inminente o potencial en el planeta Tierra que involucra el agotamiento de la capa de ozono, la disponibilidad de agua dulce, el agotamiento de la vida marina, las zonas oceánicas muertas, la pérdida de bosques, la destrucción de la biodiversidad, el cambio climático y el continuo crecimiento de la población humana. Proclamaron en 1992 que se necesitaban con urgencia cambios fundamentales para evitar las consecuencias que traería nuestro curso actual.

Los autores de la declaración de 1992 temían que la humanidad estuviera empujando los ecosistemas de la Tierra más allá de sus capacidades para apoyar la red de la vida. Describieron cómo nos acercamos rápidamente a muchos de los límites de lo que la biosfera puede tolerar sin un daño sustancial e irreversible. Los científicos suplicaron en el año 1992 que estabilicemos la población humana, describiendo cómo nuestro gran número -aumentado por otros 2 mil millones desde 1992, un aumento del 35 por ciento- ejerce tensiones en la Tierra que pueden desbordar otros esfuerzos para lograr un futuro sostenible. Suplicaron que reduzcamos las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y eliminemos progresivamente los combustibles fósiles, reduzcamos la deforestación e invirtamos la tendencia al colapso de la biodiversidad.
A veinticinco años del  aniversario de su llamada, miramos hacia atrás en su advertencia y evaluamos la respuesta humana mediante la exploración de datos de series de tiempo disponibles. Desde 1992, a excepción de la estabilización de la capa de ozono estratosférico, la humanidad no ha logrado avanzar lo suficiente en la resolución de estos desafíos ambientales previstos, y "alarmantemente" , la mayoría de ellos empeora . Especialmente inquietante es la trayectoria actual de un cambio climático potencialmente catastrófico debido al aumento de los GEI por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la producción agrícola, especialmente de los rumiantes agrícolas para el consumo de carne. Además, hemos desatado un evento de extinción en masa, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían ser aniquiladas o al menos comprometidas a la extinción a fines de este siglo.
Ahora 25 años después se está dando un segundo aviso alarmante por 15.364 signatarios científicos de 184 países,  para toda la humanidad. Estamos poniendo en peligro nuestro futuro al no frenar nuestro consumo material intenso pero geográficamente y demográficamente desigual y al no percibir el rápido y continuo crecimiento de la población como un motor primario detrás de muchas amenazas ecológicas e incluso sociales. Al no limitar adecuadamente el crecimiento de la población, reevaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento, reducir los gases de efecto invernadero, incentivar la energía renovable, proteger el hábitat, restaurar los ecosistemas, frenar la contaminación, detener la defaunación y restringir las especies exóticas invasoras, la humanidad no está tomando pasos necesarios para salvaguardar nuestra biosfera en peligro. Hemos aprendido mucho desde 1992, pero el avance de los cambios urgentemente necesarios en la política ambiental, el comportamiento humano y las desigualdades globales todavía está lejos de ser suficiente. Para evitar la miseria generalizada y la pérdida catastrófica de biodiversidad, la humanidad debe practicar una alternativa más sustentable desde el punto de vista ambiental. Esta prescripción fue bien articulada por los principales científicos del mundo hace 25 años, pero en la mayoría de los aspectos, NO hemos seguido se advertencia. Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones políticas y de gobierno, que la Tierra, solo la Tierra con toda sus formas de vida es nuestro único hogar en todo el universo.

Nadie quiere escuchar a quien trae las malas noticias, dijo Leonardo DiCaprio en " Antes de la Inundación"" Intenta sostener una conversación con alguien cualquiera  sobre cambio climático y la gente se desconecta, y el problema parece empeorar, empeorar y empeorar... "






Tranquilos, ¡ Vamos bien ! No os inquietéis, nada nos va a suceder. Continuemos viviendo con el interés de éste estilo de vida consumista y con un comportamiento egoísta. Interesémonos solo por la maravilla del fútbol, por  nuestra familia, amigos, trabajo, viajes y por una vida social donde priman  la trivialidades y el entretenimiento: Facebook, Instagram, Twitter, Play, Wii, Xbox, Sms, WhatsApp con sus fotos y singulares videítos. Continuemos derrochando (usando las nuevas tecnologías) sin pensar ni darle importancia a las noticias ambientalistas... Muchas personas  creen que no son nunca  un problema político inmediato, sino  soló a largo plazo, por lo tanto, puede posponerse. El desarrollo sostenible es solo un eslogan y las energías renovables, NO pueden alimentar una sociedad de altos consumos energéticos como la que tenemos ahora. Muchas personas bienintencionadas, preocupadas por el estado del planeta y del clima, asumen que podemos simplemente pasarnos a placas solares y aerogeneradores y seguir viviendo como vivimos ahora. Eso no es verdad !! La demanda mundial de energía (sin el éxito del auto eléctrico) viene creciendo un 2% anual desde hace 40 años. Si los aerogeneradores tuvieran que responder únicamente solo al crecimiento de esa demanda, habría que construir unos 350.000 por año. Esa cantidad de turbinas requerirían un espacio físico que seria la mitad de las islas británicas, incluyendo Irlanda. Y de continuar  es ese espiral de crecimiento por 50 años más, habría que cubrir una superficie igual a Rusia, con parques eólicos. Está bastante claro que no nos podemos permitir el suficiente equipo material (construcción de estos aparatos demanda cantidades de acero, de cemento y para crearlos energía fósil y carbón) para reemplazar todo el consumo de combustibles fósiles que tenemos ahora, y seguir viviendo en la abundancia energética. 
El furioso demonio del cambio climático, que afecta a toda la biosfera y está empezando a alterarlo todo en todas partes, es nuestro hijo, un hijo que hemos desatendido durante demasiado tiempo. Al utilizar la atmósfera  como un vertedero de carbono de la Revolución Industrial y al haber actuado sin  ningún  tipo de cautela, la humanidad ha alcanzado un nivel (412.63 ppm) muy peligroso de concentración de gases de efecto invernadero, sobre todo de dióxido de carbono y metano. No criticamos las energías renovables, ¡al contrario! Lo que decimos es que, a no ser que avancemos hacia un modelo de vida más simple y que no requiera tanta energía como la que utiliza  una persona de las clases medias y altas del mundo hoy ( un ciudadano europeo produce de media unas 6.7 toneladas de CO2 cada año, 16.4 un estadounidense , 13.5  un canadiense) , no podremos vivir bien de las renovables. La mayoría de los expertos coincide en una funesta  predicción. El aumento de la temperatura media anual causado por la contaminación no debería exceder en dos grados centígrados  la temperatura que existía antes de la Revolución Industrial (280 ppm) - es decir , la de mediados del siglo XVIII, aproximadamente -. El aumento ya ha alcanzado casi la mitad de ese umbral de dos grados. Cuando el calentamiento  atmosférico global sobrepase esos dos grados; todos sabemos lo que sucederá, pero no cambia nada, seguimos viviendo como antes, no queremos creerlo. ¡ Debemos darnos cuenta ! ¿ Qué nos esta pasando...? Estamos hablando del fin del mundo, del fin de toda la vida tal como es hoy en la Tierra. Solo nos quedan tres años para salvar al planeta, es muy poco tiempo y el verdadero problema fundamental, que es el santo grial de cualquier gobierno es, ¿ Crecimiento o decrecimiento para más de siete mil quinientos millones de personas ?

Noticias como estas deberían estar ocupando todos los días las portadas y titulares superiores de los diarios e informativos de televisión y radio, trasmitiéndole a la opinión publica y sobre todo aquellos que hoy tienen hijos y nietos pequeños.

Solo nos quedan tres años para salvar el planeta.

 

Según una carta abierta escrita por la ex jefa de la ONU para el cambio climático y otros cinco destacados científicos y diplomáticos.



 
Lo comunica el Fórum Económico Mundial, también llamado Foro de Davos, un organismo independiente con sede en Ginebra del que forman parte los principales líderes empresariales, políticos e intelectuales, a los que nadie tildaría jamás de ecologistas extremos. 
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 La matriz energética primaria mundial da cuenta de la vital importancia que tienen los combustibles fósiles. Más del 80% de la energía que mueve al mundo provienen de estas fuentes de energía.








Se trata de una carta publicada recientemente en la revista Nature que suscriben seis destacados científicos y diplomáticos, entre los que destaca Christiana Figueres, antropóloga y economista costarricense que ejerce como secretaria de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En ella se alerta de forma contundente acerca del corto plazo de tiempo que nos queda si realmente queremos revertir los nefastos efectos del cambio climático: concretamente, tres años.

El requisito indispensable para detener sus peores efectos es el ya largamente apuntado por la comunidad científica internacional, y consensuado por (casi) todos en la cumbre de París de 2015: es necesario reducir drásticamente las emisiones de CO2 para el 2020 para lograr que el aumento de la temperatura media del planeta no exceda de los 1,5ºC, máximo 2ºC, en comparación con la que había en la era preindustrial, antes de iniciarse el siglo XX.
La cuestión requiere premura, pues este año las temperaturas han alcanzado cotas jamás registradas en numerosos puntos del planeta: es el tercer año consecutivo en el que se alcanzan patrones que no se registraban desde hace 115.000 años, cuando imperaba una era interglacial y el mar estaba a niveles de entre 6 y 9 metros superiores a los de la actualidad.
Aunque la gravedad de la situación es incuestionable, las reacciones de los gobiernos no están a la altura de las circunstancias y el posicionamiento del común de los ciudadanos, tampoco. Y eso que la cuestión atañe a toda la sociedad humana: aunque en algunos lugares los efectos se estén dejando notar de forma mucho más evidente que en otros, en el planeta Tierra los sistemas naturales están interconectados de forma mucho más sutil de lo que imaginamos, tal y como ya resumió el meteorólogo y padre de la teoría del caos, Edward Lorenz, en la década de los sesenta: "el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas". ¿Se imaginan lo que puede incidir el aumento de varios grados centígrados de temperatura en el clima global? Un desbarajuste de dimensiones impredecibles.

Más calor, menos vida.

Hoy, los efectos constatados del cambio climático son muchísimos: cambian los patrones climáticos, se funden los polos, los ecosistemas terrestres y marinos sufren estrés, determinadas enfermedades expanden su área de influencia, los eventos extremos aumentan (ciclones, huracanes, fuegos, sequías, inundaciones…), se incrementa el nivel del mar… y, por el camino, millones de personas y especies de todo tipo ven extraordinariamente limitadas sus oportunidades de sobrevivir.
Hans Otto-Poertner, investigador del instituto alemán Alfred-Wagener de Investigación Marina y Polar y miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), explica que ese calentamiento global, además de detonar o potenciar catástrofes ambientales, cambia los límites térmicos de los organismos, también los del ser humano:
"El aumento de la temperatura media limita la capacidad de trabajar al aire libre. A partir de los 40ºC la fatiga afecta al cuerpo en su totalidad. En muchos lugares ese aumento redunda en la salud de la población y tiene impactos muy negativos en la productividad de los trabajadores", afirma. Muchas comunidades vegetales no resisten ese incremento de la temperatura, como tampoco la ganadería.
"Si no detenemos el aumento de la temperatura media del planeta, algunas áreas de la Tierra se volverán inhabitables, tanto para los humanos como para la mayor parte de mamíferos", señala este ecofisiólogo.

Ciencia, economía y buen humor.

Si no se toman las medidas necesarias, afirman los autores de la misiva, las oportunidades para que la humanidad prospere se verán gravemente reducidas. Para ellos, son tres las vías que pueden facilitar que nuestros gestores y también cada uno de nosotros nos pongamos de una vez manos a la obra.
La primera, tomar decisiones en base al conocimiento científico, promover la divulgación ambiental en todos los campos, y exigir que nuestros políticos defiendan la ciencia. La número dos, dejar claro que la economía libre de fósiles ya es un negocio rentable.Y la tercera, fomentar el optimismo: en este tema no hay retos imposibles, todo es cuestión de actitud. Es crucial que las historias de éxito sean compartidas: eso anima a la comunidad a ponerse al tajo. Y aunque ya lo sabemos no nos cansaremos de repetirlo: no hay nada más poderoso que un colectivo tomando la misma acción individual.

Seis objetivos clave según los investigadores

1. Energía

Conseguir que en 2050 al menos el 30% del consumo de electricidad provenga de energía renovable, frente al 23,7% contabilizado en el año 2015. No hay plantas de energía a carbón aprobadas más allá de 2020, y todas las existentes están siendo retiradas.

2. Infraestructura

Desarrollar los planes orientados a descarbonizar totalmente los edificios e infraestructuras para 2050, lo que requiere una financiación de 300.000 millones de dólares anuales. Cada año, de media, las ciudades avanzan un 3% anual en ese sentido.

3. Transporte

Asegurarse de que el 15% de todos los vehículos nuevos sean eléctricos, aumentar en un 20% la eficiencia de los combustibles vehículos pesados y disminuir en otro 20% las emisiones por km en el sector de la aviación

4. Uso de la tierra

Reducir la deforestación y sus emisiones asociadas, hoy el 12% del total mundial, a cero en la próxima década. Convertir la masa forestal en un sumidero de carbono activo en 2030.

5. Industria

Poner en marcha un plan para reducir a la mitad las emisiones antes de 2050. Las industrias intensivas en carbono, como las basadas en el hierro y el acero, en el cemento, en productos químicos y en petróleo y gas, emiten actualmente más de una quinta parte del CO2 del mundo.

6. Finanzas

El sector financiero está reconsiderando la forma en que despliega su capital y está movilizando ya un billón de dólares anuales para combatir el cambio climático. Los gobiernos, los bancos privados y organismos como el Banco Mundial deberán emitir muchos más "bonos verdes" para financiar y alentar los esfuerzos de mitigación del cambio climático.


El poder de cada decisión individual.



Según sus resultados, las acciones más efectivas para evitar el indeseado aumento de las temperaturas medias más allá de los 2ºC son las que conllevan que cada uno de nosotros consiga una reducción de emisiones de CO2 que nos mantenga por debajo de las 2.1 toneladas equivalentes de CO2 anuales.

Eso sin duda representa una reducción muy considerable: cabe resaltar que, a día de hoy, un ciudadano europeo produce de media unas 6.7 toneladas de CO2 cada año, frente a las 16.4 un estadounidense o 13.5 de un canadiense.

Los investigadores han identificado una docena de acciones. Las anuales han sido ordenadas de acuerdo a su impacto real en la mitigación del calentamiento global. ¿Las más relevantes? En este orden:


1) Tener menos de un hijo.
2) consumir energía renovable.
3) vivir sin coche.
4) evitar viajar en avión.
5) tener una dieta basada en vegetales.




Ejemplos de pasos diversos y efectivos que la humanidad puede tomar para la transición a la sostenibilidad incluyen los siguientes (no en orden de importancia o urgencia):


(A) Priorizar la promulgación de reservas conectadas, bien financiadas y bien administradas para una proporción significativa de la terrestre del mundo , hábitats marinos, de agua dulce y aéreos.

(B) Mantener los servicios ecosistémicos de la naturaleza deteniendo la conversión de bosques, pastizales y otros hábitats nativos.

(C) Restauración de comunidades de plantas nativas a gran escala, en particular paisajes forestales.

(D) Regiones de repoblación con especies nativas, especialmente depredadores ápice, para restaurar procesos y dinámicas ecológicas. 

(E) Desarrollar y adoptar instrumentos de política adecuados para remediar la desamortización, la crisis de caza furtiva y la explotación y el comercio de especies amenazadas.

(F) Reducir el desperdicio de alimentos mediante la educación y una mejor infraestructura.

(G) Promover cambios dietéticos hacia la mayoría de los alimentos a base de plantas.

(H) Seguir reduciendo las tasas de fecundidad garantizando que las mujeres y los hombres tengan acceso a la educación y a los servicios voluntarios de planificación de la familia, especialmente cuando esos recursos aún no existen.

(i) Aumentar la educación de la naturaleza al aire libre para los niños, así como la participación general de la sociedad en la apreciación de la naturaleza.

(J) Desinversión de inversiones y compras monetarias para fomentar un cambio ambiental positivo.

(K) Diseñando y promoviendo nuevas tecnologías verdes y adoptando masivamente fuentes de energía renovables mientras se eliminan gradualmente los subsidios a la producción de energía a través de combustibles fósiles.

(L) Revisar nuestra economía para reducir la desigualdad de la riqueza y garantizar que los precios, los impuestos y los sistemas de incentivos tomen en cuenta los costos reales que los patrones de consumo imponen a nuestro medio ambiente. 

(M) Estimar un tamaño de población humana sustentable y científicamente defendible a largo plazo, al mismo tiempo que reúne a naciones y líderes para apoyar ese objetivo vital.




Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/11/20/buenavida/1511162287_068659.html




  AGENCIA INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA

El mundo consumirá un 30% más de energía en 2040 y se aleja de cumplir el Acuerdo de París.

Será como sumar la demanda de otras India y China. EE UU se consolidará como el principal productor de petróleo y gas del planeta.



El mundo se debe preparar para que la demanda de energía se dispare de aquí a 2040. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) avisa de que se elevará un 30%. Será como añadir otra China y otra India a la demanda global, advierte el informe anual del organismo. "La economía global crece a una tasa promedio de 3,4% anual, la población se expandirá de los 7.400 a los 9.000 millones de personas hasta 2040, y se vivirá un proceso de urbanización que supondrá agregar el equivalente a una ciudad del tamaño de Shanghái a la población urbana del mundo cada cuatro meses".
El reto: evitar que las emisiones de gases también crezcan, porque según la Agencia Internacional de Energía  el mundo no está en la senda para cumplir el Acuerdo de París.
 
Con una demanda al alza, el gas natural ganará un fuerte protagonismo, el mundo no dirá adiós al petróleo y las renovables continuarán ganando terreno, aunque el gran reto es que sigan mejorando su eficiencia tecnológica y su rentabilidad. Y Estados Unidos, se quedará con el liderazgo de los combustibles fósiles y su comercio mundial: se afianzará como el principal productor de petróleo y gas del mundo hasta 2040, incluso en un contexto de bajos precios, según la AIE.

Esta potencia ya es un exportador neto de gas y se convertirá también en un exportador neto de petróleo "a finales de la próxima década", ante su pujanza en nuevas tecnologías de extracción como el fracking, la fracturación hidraúlica. La agencia calcula el aumento de la producción estadounidense de petróleo de esquisto en 8 millones de barriles (mdb) entre 2010 y 2025, lo que supondría "el periodo más largo de crecimiento sostenido de la producción de petróleo de un solo país en la historia de los mercados de petróleo".

 

Una inversión millonaria.

A la subida de la demanda energética el país que más sumará es India, cuya participación en el consumo de energía se elevará al 11% en 2040 (aún muy por debajo de su 18% de participación en la población), apunta la AIE. También se sumará con fuerza a la demanda el Sudeste de Asia. En general, los países en desarrollo de Asia representan dos tercios del crecimiento de la energía mundial, y el resto proviene principalmente de Medio Oriente, África y América Latina.
Más demanda implicará más necesidades de inversión. China necesitará agregar a su infraestructura eléctrica el equivalente a todo el sistema eléctrico actual de los Estados Unidos para 2040. India precisará agregar un sistema de energía del tamaño del que tiene la Unión Europea actual. "La escala de las futuras necesidades de electricidad y el desafío de descarbonizar el suministro de energía ayudan a explicar por qué la inversión global en electricidad superó a la del petróleo y el gas por primera vez en 2016 y por qué la seguridad eléctrica se está situando con firmeza en las agendas políticas".

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