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Montevideo, o como vivir en una ciudad sin sendas para ciclistas

Hay una medida infalible de medir el progreso en las ciudades: contar las bicicletas.
Tomemos algunos ejemplos, Estocolmo.

Ni la dentellada del invierno, ni la infinidad de islas y puentes, ni la sucesión de repechos son obstáculos suficientes para los 150.000 ciclistas (en una ciudad de 800.000) que se abren paso a diario entre la marabunta motorizada. Desde Copenhague y Amsterdam –donde la bici llega al 30% de los desplazamientos- se mira aún a Estocolmo con un cierto complejo de superioridad, pero basta con vivir la hora “punta” en las calles de Gamla Stan para comprobar la larga distancia que aún nos queda.

Protegida por un “peaje de congestión”, la isla central de Estocolmo es un paraíso casi exclusivo para peatones y usuarios de las dos ruedas. Los niños revolotean en bici a la salida del cole, y sus madres y padres las dejan apoyadas contra la pared, sin necesidad de poner el candado. El timbre es el sonido más “estridente” que uno puede escuchar, mientras avanza sin el ruido insidioso de los motores y sin la humareda de rigor, respirando a pleno pulmón.

En Skeppsbron, la vía rápida que rodea la isla, las bicis conviven con los coches en plena hora punta con una naturalidad asombrosa. El carril-bici es un garantía, pero también lo es saber que al volante viaja un conductor respetuoso con los peatones y con las dos ruedas.

En Suecia existe una cultura pro-bici de la misma manera que en Montevideo pervive la cultura pro-colectivo y coche, fomentada desde la intendencia.

En Nueva York, y en plena recesión, los carriles bici se han duplicado en apenas dos años y superan ya los 700 kilómetros. Frente al tópico de las ciudades llanas, la avanzadilla ciclista la han llevado siempre ciudades con grandes cuestas como San Francisco o Portland. En Madison, Wisconsin (un auténtico “rincón” de Suecia en Estados Unidos), andan predicando ahora el uso de la bicicleta por el bien común y de la economía.

Un poco más cerca

No falta mucho para que el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires complete el objetivo de sus primeros 100 kilómetros de bicisendas, los porteños disfrutan de ciclovias y un sistema de préstamo y alquiler de Bicis similar al catalán, ademas de una legislación sobre estacionamiento para los usuarios de las dos ruedas, mientras tanto, aquí de este lado del Rio no avanzamos un milímetro. Es curioso que el Programa Bicicletas de Buenos Aires es apoyado por un gobierno de derecha, en Montevideo, ciudad donde el progresismo gobierna desde hace mas de dos décadas no se a avanzado ni un ápice para favorecer y apoyar a los cientos de miles de ciudadanos que se trasladan en bicicleta todos los días para trabajar, estudiar, cuidar su salud o hacer deporte.

Masa critica de Montevideo

Los ciudadanos en dos ruedas de Montevideo convocan cada vez mas gente en la Masa Crítica, movimiento multitudinario de ciclistas que se reune los segundos domingos de cada mes a las 16 hs en el Obelisco, salen por la ciudad de Montevideo a reclamar por sendas y seguridad en el tránsito. La aspiración es estrechar las distancias abismales que aún los separan de ciudades (aquí ya no citamos a las europeas) como Bogotá, Buenos Aires, Santiago de Chile y otras 93 ciudades de América que cuentan con ciclovias para sus bicicletas

La sensación de hastío y desamparo de los ciudadanos / contribuyentes que se mueven en bici, cada día es mayor, hartos del tiempo perdido, se habla a menudo de proyectos y planes de movilidad “inteligente”, pero no se materializa ni un sólo avance. Escuchamos representantes de gobierno, en pequeños o grandes discursos, desde el Presidente Mujica citando el avance de los holandeses o la Intendenta de la ciudad de Montevideo Ana Olivera alabando ciclovias en el extranjero, ediles y ONGs que tropiezan con la viga jerárquica del la Intendencia de la ciudad que con su impericia e inacción solo contribuyen a que cada vez nos rodeen y contaminen más autos y colectivos y que el espacio público (que nos pertence a todos) sea un lugar hostil e inhumano.

Gustavo Izús / cliclovidaonline.com

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